Nuestra Política actual y, el etnocentrismo para
Venezuela: un recurso viable para su avance.
POR:
SIMÓN GÓMEZ
DEPÓSITO LEGAL:
AN2025000028
En
el actual tiempo de Venezuela, con una situación de conflicto político y graves
manifestaciones de intolerancia civil, este producto de fanatismo político
dentro del territorio, nuestro país se presenta ante el panorama internacional,
como una zona de divergencias en el plano ideológico, el cual: o se es del
oficialismo o, de la oposición. Tales parcializaciones, han generado
inestabilidad dentro del marco social. Es cierto que el gobierno no es el más
eficiente, para decirlo de una forma clara; pero la oposición no ha sido certera ante las
medidas tomadas, para detentar el poder e, internacionalmente, Venezuela no es
bien percibida y es catalogada de ineficiente debido a la falta de compromiso,
uno, por parte del gobierno actual para solucionar los problemas del hoy y,
segundo, gracias a una oposición, que sin menospreciar su trabajo en regímenes
anteriores al actual, se ha caracterizado de ser un régimen egoísta y con una
búsqueda indiscriminada del beneficio propio. Por tanto, ambos bandos no
manifiestan un sentido de pertenencia necesario para el avance del país.
Por
tanto: una filosofía etnocentrista, con mesura y conciencia. Conservando lo
bueno y desechando lo perjudicial.
Cuando
se habla de etnocentrismo, es cierto que es una postura harto extremista, ya
que esta forma de percibir a la sociedad, se manifiesta como la imposición y
supremacía de razas, sociedades y culturas ante otras. Esta forma elemental de
patriotismo, es lo que a este Venezuela necesita en demasía, porque no solo
basta con creer que se puede lograr con intereses particulares, sino el trabajo
en equipo, que conlleva incluso el amor al suelo en el que se vive. Buscar una
cultura elemental y transformarla en potencia, imponiendo de forma más bien
utópica, como algo que puede ser sobresaliente y ser de gran aplauso ante otras
culturas, sí, es plausible, salvo si el ciudadano quiere en realidad ser una
potencia. El sentido de pertenencia, es una forma etnocentrista de ver la vida,
ya que el ciudadano busca enaltecer e imponer su saber, para que esta
civilización sea admirada. Claro está, que esta forma de comportamiento, puede
derivar en patologías conductuales, si no hay mesura en la doctrina filosófica
del avance hacia el progreso, con conciencia y el valor hacia el respeto ante
lo que se llama relativismo cultural, que no es más sino la comprensión de que
lo correcto para una sociedad, no es lo correcto para otras y viceversa. También
es cierto que las religiones generan grados de etnocentrismo, de lo contrario
no existiría la guerra, ni el conflicto armado por conquista de territorio,
pero: ¿no es plausible este recurso, para engendrar lo que puede ser una
potencia mundial? Claro está que sin el factor guerra. Tan solo una competencia
sana. No debemos caer en los enfrentamientos, más un sano desenvolvimiento de
las sociedades y constante interacción entre ellas, ya que cada espacio
geográfico, hace depender a cada país entre ellos mismos.
Por
tanto, cabe mencionar para culminar, que solo el trabajo en equipo y un grado
alto de como compromiso para con el territorio, es la clave para el éxito,
además del factor tolerancia dentro del territorio venezolano.
BIBLIOGRAFÍA
CONSULTOR
TEMÁTICO. Ediciones Nauta C., S.A. pp 127-129. Bogotá, Colombia. 2002.
HERKOVITS,
Melville. El hombre y sus obras. Pp 82-84. Editorial Fondo de Cultura Económica. México.
1948.
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