LOS SUEÑOS DEL AYER, SON LAS REVOLUCIONES DEL HOY.
POR: SIMÓN GÓMEZ
DEPÓSITO LEGAL:
AN2025000028
En
tiempo modernos venezolanos, se habla de revolución precisamente por la
historia de nuestro país, que versa en desigualdades sociales desde la época de
la colonia, incluso, desde la época de conquista por parte de Europa a tierras
americanas. Con un ardid religioso y económico, occidente, se encargó de buscar
tesoro y nuevas tierras que conquistar, para satisfacer, no solo los intereses
de una corona, ni tampoco de una iglesia, sino de un hombre neciamente soñador,
como lo fue Colón, que queriendo demostrar a su continente la existencia de
tierras más allá de las conocidas por él, emprendió la búsqueda que hoy nos
cataloga como nación oprimida por el imperio. Por tanto, hablar de revolución,
es hablar de desigualdades sociales impuestas por los gobernantes a unos
cuantos, incluso por navegantes soñadores.
Cuando
se inicia un proceso revolucionario, lo primero que hace el líder es evaluar
las condiciones que sociales que imperan en su país. Los derechos que se
atribuyen las revoluciones versan en algo particular: abolir la desigualdad de
condiciones que impera en el territorio nacional. En el caso de Venezuela: la
pobreza, el analfabetismo, la insalubridad y el desempleo, eran los problemas
básicos de nuestro país, los cuales, el comandante en jefe Hugo Chávez, se
encargó de encararlos con hidalguía y así acabar con los gobiernos que
imperaban en nuestro territorio: occidente y Norteamérica. La escasa posibilidad
de ingresar a los sistemas por parte del pueblo, generaba la oligarquía demagoga,
llamada derecha, que, con ardides de democracia, lo único que generó fue la desigualdad
social.
Trasladando
la situación actual, en plena revolución, hay que hacer mención de una verdad
que versa en lo cruel, el destino del mestizo en este país: los barrios del hoy
y sus habitantes, son los esclavos del ayer, estos liberados de la esclavitud,
pero con falta de techo, comida y vestir, regresaron a manos de sus antiguos
amos, para trabajar por un salario y así poder subsistir. Incluso, se menciona
el ateísmo en procesos revolucionarios, porque cuando se evalúa la historia, se
reconoce el papel de la iglesia como esclavista y servidora de los imperios; esta
institución que se beneficia de los reyes, los cuáles a través del tiempo, los imponía
Dios, como es comúnmente conocida tal situación y ordenanza, ante la esclavitud
impuesta incluso por un celeste, las revoluciones apelan a la falta de
creencias religiosas. Esta santa institución, como es conocida nivel mundial,
en la época de la colonia, se basó en el racismo eclesiástico, y que daba su homilía
a esclavos en iglesia para esclavos, iglesia para burgueses libres e iglesias
para la aristocracia. He allí el regalo de Europa a tierras americanas: xenofobia
y racismo, a tierras inocentes que llegaban en nombre de Dios promoviendo el
supuesto cristianismo de amor a toda la humanidad. Ahora, en tiempos modernos
la iglesia se encarga de la ayuda humanitaria, pues su karma tendrá por su desenvolvimiento
a través de los años.
La
revolución bolivariana, buscó y consiguió cambiar la constitución de nuestro país,
tornándola justa pata el pueblo, y, dejando a las minorías gobernantes en segundo
plano. Las revoluciones se dan por sublevaciones del oprimido, incluso ante las
represalias contra el pueblo por parte de la ley ejecutada por el gobierno imperial.
El resentimiento ante las injusticias genera revoluciones. La derecha venezolana,
incapaz de aceptar el papel del pueblo en las esferas gubernamentales, fue lo
que generó la intolerancia por parte de una masa aristocrática, la cual negaba
el mezclase con la plebe, como así decía el antiguo gobierno. Un nepotismo
exacerbado, una centralización de los poderes en manos de unos cuantos. La servidumbre
a masas imperiales, que solo buscan el beneficio de unos pocos.
Ahora,
en tiempos modernos, se habla de dictadura, pero: ¿no es más fácil para todos
trabajar en un mismo partido? Se acabaría la demagogia y la intolerancia. Hoy observamos
en nuestro país como muchas personas han logrado salir de la pobreza,
ingresando a las líneas del gobierno, lo cual muchos hacen, mas muchos se
niegan a trabajar por una revolución, entonces la pregunta es: ¿Qué quiere a
ciencia cierta el venezolano? Las utopías pueden darse, en base al trabajo en
equipo conjunto, imaginada la vida: toda Venezuela trabajando en un solo polo
patriótico, más las oligarquías imperiales no quieren estar junto al pueblo,
que antes oprimido, hoy es libre en base a desigualdad sociales provenientes de
la colonia, pero: ¿de tratarse de democracia con energía como la derecha
argumenta, con su filosofía humanista como ella argumenta, no debería ser exitosa
la igualdad social? Ahí se los dejo.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
ARISTÓTELES;
Política. Editorial Espasa Calpe, Madrid (España). 1997.
BRITO FIGUEROA, Federico; Historia Económica y Social de Venezuela, Tomo I. Caracas, Universidad Central de Venezuela. Ediciones de la Biblioteca. 1974.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario