jueves, 19 de marzo de 2026

SOCIEDAD JUVENIL EN VENEZUELA

 

SOCIEDAD JUVENIL EN VENEZUELA

POR:

SIMÓN GÓMEZ

DEPÓSITO LEGAL:

AN 2025000028

 

Cuando se habla de juventud, todos nos hacemos una clara idea de quienes son sus integrantes: adolescentes y jóvenes de mayoría de edad. Cada uno de estos integrantes desempeñan roles sociales muy diferenciados, que, dependiendo de su status o clase social, sus funciones se ven marcadas por el nivel educativo al que lograron acceder. Esta etapa de la vida juvenil se ve influenciada por modas impuestas por los artistas de turno, unos las adoptan; otros con criterio más afianzado niegan el patrón de consumo, destinando sus energías a la consecución de título o certificados con grados académicos. En esta etapa, los padres representan la piedra de tropiezo, porque estos jóvenes buscan ser alguien en la vida, indiferentemente de los medios para conseguir tal fin. También se sabe que los contextos: social, político, económico, cultural y religioso, modifican el comportamiento de chicos y chicas de corta edad, encausándolos hacia patrones de conducta doctrinarios para conseguir incluso estados de etnocentrismo, patriotismo y sentido de pertenencia. Ahora, hablar de juventud venezolana, es el tópico central de este corto ensayo, que, siendo una juventud marcada por el proceso revolucionario, se vio envuelta en asuntos ajenos a ellos, que los llevaron a ser hoy en día en unas de las juventudes más luchadoras de este mundo; pero la más dividida socialmente.

El proceso revolucionario chavista engendró una juventud revolucionaria; pero a su vez engendró una juventud reaccionaria al régimen. Ambos polos se dedicaron toda su vida a defender una postura oficialista, mientras la otra protestaba por la no inoculación del socialismo dentro de límites venezolanos. Ambas partes juveniles se dedicaron en cuerpo y alma a vivir y, a buscarse su sustento de vida en condiciones para unos adversas, para otros beneficiosas. Las ideologías abundaban en la sociedad juvenil: unos capitalistas, otros marxistas-socialistas. Los roles de esta juventud dividida, se enmarcaron en puestos para unos políticos y de defensa integral al partido socialista, otros roles enmarcados en el detentar puestos gerenciales y empresariales. Con el tiempo, la marcada diferencia entre bandos se hizo notable, hasta el punto de generarse intolerancia civil por parte de jóvenes que en un principio de catalogaban de hermanos fraternos de la república de Venezuela. Las doctrinas se hicieron el pan de cada día, hasta el extremo de que esta misma doctrina modificó la dinámica familiar de los hogares venezolanos, inspirados por teóricos de la izquierda revolucionaria filosófica mundial. Las mujeres trabajadoras en sectores industriales, hombres encargados de la manutención de las familias como cabezas de las mismas. A medida que la juventud crecía y maduraba se iba haciendo tangible el triunfo de una revolución; pero por otro lado su fracaso, debido a que la misma estaba divida en dos polos cada vez más distantes entre sí, sin ninguna afinidad al gobierno. Por parte de la juventud opositora, los roles familiares se mantenían en los cánones ortodoxos religiosos: madres amas de casa y padres cabeza de familia trabajadores. La religión en este régimen se ha diluido en teorías ateas, algo común en el socialismo, porque la historia no miente: la iglesia siempre ha sido defensora de los intereses de la aristocracia, que, a pesar de no tener marcada simpatía en los actuales momentos hacia este sector de la población, la iglesia goza de los benéficos otorgados por la historia de la humanidad, el claro y abismal lujo, confort y poder de cual disfruta dicha institución. La economía venezolana es más aplastante día a día para los jóvenes que están llegando a la vida laboral. Es imposible para estos independizarse de la misma manera como lo lograron sus padres en tiempos anteriores a la revolución. Esta juventud, a pesar de todo, no ha perdido la esperanza, porque lucha para conseguir el pan de cada día y así se ha manifestado un aumento en el emprendimiento capaz de lograr sacar a los chicos y chicas del atolladero de población profesional cesante.

La sociedad venezolana ya a cambiado a tal extremo de poseer una familia Montesco y otra Capuleto, para citar al gran Shakespeare, que supo con certeza, confrontar a lo que actualmente se vive: intolerancia civil entre familias coterráneas. La dinámica del joven actual estriba en los linderos de la protección individual porque ya no se sabe a ciencia cierta en quien confiar. La política se esmera en mantener su status, la familia venezolana se esmera en conseguir el pan de cada día y el resto de la población se esmera en vivir en espacios de calma a la espera de alguna solución; pero: ¿no es alarmante tener una sociedad divida con índice marcado de intolerancia?

 

BIBLIOGRAFÍA

FICHTER, Joseph. La sociedad. Editorial Fondo de Cultura Económica. México. 1978.

L. ARANGUREN, José Luis. Bajo el signo de la juventud. SALVAT EDITORES, S.A. Madrid. 1982.

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